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Historias de vida de personas recuperadas de las adicciones

Historia de lucha por la vida
Hemos querido describir algunas historias de personas que se enfrentan al problema de adicción a sustancias psicoactivas, a quienes se les ha hecho una entrevista sencilla para que expresen sus vivencias, éxitos y fracasos.
Guillermo
Es un comerciante de 32 años, casado y padre de tres hijos. Lleva un año de abstinencia alcohólica.
— ¿Qué motivos cree que lo llevaron a consumir alcohol?
— Creo que fue por mi padre y los amigos. El beber para ellos era cosa de "machos", el hombre debía aprender a tomar; ese es el pensamiento de ellos.
— Describa cómo fue la primera vez que se "emborrachó".
— Tenía aproximadamente 16 años. Fui con un hermano a buscar a mi papá a una tienda y allí nos invitó a tomar cerveza, para demostrarle a sus amigos que sus hijos ya eran grandes y "machos".
— Describa algunos hechos de su vida de alcohólico activo.
— La plata no me alcanzaba para nada. Semanalmente me "emborrachaba" y durante los últimos cuatro años sufría "lagunas mentales"; no recordaba cómo había llegado a la casa, quién me había llevado. Mi señora y mis hijos sufrieron mucho; las discusiones con mi esposa delante de los niños, los estaban destrozando. Notaba como después de las "borracheras" mis amigos se burlaban de mí.

Me proponía muchas metas pero no las alcanzaba, y le echaba la culpa a los demás; vivía sobresaltado, apocado.
— ¿Cuándo fue la última vez que se "emborrachó" y qué cree que lo hizo aceptar el tratamiento?
— Fue en noviembre 3o del año 92. Llevaba varias semanas sin "emborracharme" y confiaba en que podría salir adelante y dejar el alcohol solo, pero volví a caer. Allí comprendí con la ayuda de mi esposa (que ya frecuentaba algunas reuniones con un psicólogo) que necesitaba la ayuda de un grupo, y decidí seguir en serio un tratamiento.
— ¿Qué piensa del alcohol en estos momentos?
— Es una manera de embrutecerse uno. Se busca por medio de éste, evadir responsabilidades. Se cree que uno goza de la vida, pero al final no se goza, se vive en un estado de "adormecimiento", se quiere evadir la realidad.
— ¿Qué piensa de una eventual recaída. Cómo cree que la afrontaría?
— Me aterra pensar que me pueda suceder. Confío en que esta vez sí saldré adelante. Ahora vivo mejor, ya no se burlan de mí. Me respetan. He progresado en el trabajo y no voy a tirar todo, por la cerveza.
— ¿Qué le diría a las personas alcohólicas activas?
— Tengo varios amigos a los cuales he invitado a las reuniones y les cuento lo diferente que me siento ahora. Para vencer el alcoholismo es necesario dejarse ayudar y aceptar que a uno solo, le es casi imposible salir adelante. La frase que me enseñaron: "Sólo tú puedes hacerlo, pero no puedes hacerlo solo", es una gran verdad. (Lo resaltado es nuestro).

El tratamiento dado a Guillermo se basa en el modelo mixto (intervención profesional y enfoque de co¬munidad terapéutica), se realizan reuniones dos veces por semana: terapia individual, de pareja y grupal.
Patricia
Es la esposa de Guillermo. Ha participado activamente en el tratamiento, lo cual permite hacer un buen pronóstico.
— ¿Por qué cree que su esposo aceptó el tratamiento?
— Pienso que el motivo que llevó a mi esposo a aceptar la terapia fue la presión que hice cuando le dije que estaba dispuesta a no admitirle más la forma de vida que él estaba llevando con el alcohol y las cosas que hacía por causa de éste. Al decirle las cosas de esta manera, él me pidió ayuda y decidí darle una oportunidad.
— ¿Qué cambios ha notado en su esposo en los últimos meses?
— Los cambios han sido maravillosos, en relación con mis hijos y en nuestra vida de pareja. Es un hombre totalmente diferente; lo veo más despejado, más animado y deseoso de superarse cada día más.
— Describa algunas experiencias ocurridas cuando su esposo consumía alcohol.
— Cuando se "emborrachaba", lo cual hacía con mucha frecuencia, se transformaba en una persona totalmente diferente. Se volvía creído, se alababa mucho, no le importaba nada de su familia, nos hacía sufrir mucho a nuestros hijos y a mí. Comía como un animal, gritaba y jugaba con los perros, besándolos y abrazándolos. Esto a mí me extrañaba mucho, ya que cuando no se encuentra bajo los efectos del alcohol, le teme a los perros. Otra cosa que notaba era su coquetería con las mujeres y cuando cogía taxi para llegar a casa, se valía de trampas para engañar al taxista y no pagarle.
— ¿Qué consejos le daría a una esposa o compañera que tuviera una pareja alcohólica?
— Que antes de tomar la decisión de abandonarlo, se dé cuenta de que es un ser humano necesitado de mucha comprensión, cariño y paciencia, que no puede salir por sí solo, de esta enfermedad. Hay que comprometerlo para que se ayude a sí mismo. (Lo resaltado es nuestro).
Pedro
Joven de 27 años. Vive con sus padres. Ha tenido crisis psicóticas y mensualmente se le aplica una inyección de Piportil (medicamento antipsicótico). Estuvo en comunidad terapéutica, pero abandonó el tratamiento. Adicto a la marihuana y al bazuco. Lleva 15 meses de abstinencia.
— ¿Qué motivos cree que lo llevaron a consumir sustancias psicoactivas?
— Creo que uno de los motivos fue que no me hubieran hablado de las consecuencias negativas que producen. También la clase de amigos que fui conociendo.
— Describa cómo fue la primera vez que se "consumió".
— En mi época se hacía mucha chicha y se vendían los "chicheros" (una especie de rosquilla hecha de harina) que valían un centavo; mi mamá vendía "fritanga" y chicha. Un día yo comencé a comer "chicheros" mojados en "chicha". Tenía como unos trece años. Esa fue mi primera "borrachera".
— Describa algunos hechos de su vida de alcohólico activo.
— Estuve unos 35 años "nadando" en alcohol. Al comienzo me "emborrachaba" en las fiestas solamente. Después varias veces a la semana. Al principio tenía bastante resistencia, pero después me "mareaba" con unas pocas copas. Decía que nadie me quería y culpaba a todo el mundo. Llegué a ser un constructor de casas muy famoso pero el licor me arruinó y terminé vendiendo "cachivaches" en las calles, en una carretilla vieja.
Un día, un amigo me invitó a una reunión en Alcohólicos Anónimos, yo asistí y me sorprendió que me dedicaran toda la reunión a mí. Ese día no tomé y al otro día tuve plata para el desayuno de mi familia; hacía mucho tiempo que no aportada comida a mis hijos. Los primeros días fueron muy difíciles, pero hubo una frase que me dio mucho valor: "Por este día no beberé, mañana veremos" (lo resaltado es nuestro), y todos los días la tenía en la mente.
— ¿Qué piensa del alcohol en estos momentos?
— Uno nunca debe confiarse frente al licor; debe entender que el peligro está en el primer trago, por eso hay que ser fiel a las reuniones semanales del grupo de Alcohólicos Anónimos para recordar nuestra debilidad.
Javier es un coordinador de grupo de Alcohólicos Anónimos en su barrio del sur de Bogotá Allí dos veces por semana, sigue adelante infundiendo la esperanza de que sí se puede salir de la adicción.

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